martes, noviembre 15, 2005

De Internet...


“Hubo un tiempo que fue hermoso, y fui libre de verdad. Guardaba todos mis sueños, en castillos de cristal”. La canción de Sui Generis invadió sus oídos. Recordó su infancia.
- Sí... no cabe duda que fue un tiempo maravilloso, irrepetible y corto. Ojalá aún fuera una niña.
Pero era una mujer de 40 años, que apenas lograba mantener vivo un sueño por el espacio de algunos segundos. Momento que no desperdiciaba, y al cual intentaba aferrarse, cada vez, con mayor fuerza; procurando mantenerlo, siempre, un segundo más. Para verlo luego alejarse, indefectiblemente, por el desierto de lo cotidiano, de lo rutinario, de lo real.
Cuando pensaba en su infancia, encontraba a esa niña tímida y solitaria, que disfrutaba jugar en el jardín, imaginando que el cantero de piedras volcánicas eran montañas inalcanzables; el lugar donde estaba el banano, una selva inaccesible. Toda una invitación a la aventura. Los protagonistas eran pequeños muñecos, que cobraban vida en sus manos; cruzando praderas de césped recién cortado, ríos de agua de manguera, desiertos de barro seco. No existían imposibles, no había nada que los detuviera, excepto... ¡Camila! ¡Ya es hora de entrar! Su madre. ¿Acaso no se daba cuenta que estaba en plena lucha, tratando de vencer el temporal provocado por el regador?
Sonrió al recordar aquellos tiempos de imaginación y fantasía. ¡Qué fácil era soñar! Hoy, pocas cosas provocaban ese vuelo hacia lo mágico, lo inesperado. Muy pocas. Una de ellas, Internet.
Encendió la PC, escribió su password y comenzó a navegar. Recordó sus primeros pasos en la red.
En aquel tiempo, no sabía que buscaba, sólo saltaba de una página a otra. Ansiosa por satisfacer su sed de investigar, de conocer, de descubrir. Todo le resultaba interesante, nuevo, fascinante. Iba de México a China, luego de Suecia a Canadá. Del capitalismo al marxismo. De la globalización a la prehistoria. Del sexo a la poesía. De la guerra a la paz. Miles de imágenes se desplegaban ante sus ojos.
En una de esas ocasiones, le impactó una fotografía. Era real, no había truco. Ganadora de un importante premio. No podía creer lo que estaba viendo. En pleno desierto, un niño, o tal vez una niña, yacía arrodillado en el suelo, en posición fetal. Su cuerpecito famélico, dejaba casi sin misterio cada uno de sus huesos, mientras a pocos metros, un ave de rapiña esperaba atenta, su destino fatal. El corazón se le hizo añicos, no pudo contener las lágrimas, ni tampoco el llanto desesperado que brotó desde lo más profundo de su ser. Ni el grito: ¡Dios!
Necesitaba un sueño. Urgente. No cualquier sueño. Uno que pudiera hacerse realidad, y aplastara a aquella tan cruel. Se acordó del chat, ese del cual le había hablado tanto su sobrina adolescente. De lo divertido que era. De como se conocía gente de cualquier punto del planeta. No lo pensó más. Descargó Yahoo Messenger, e ingresó a una sala. No sintió más que decepción al leer los diálogos que mantenían sus participantes. Insultos, burlas.
Alguien, que lamentablemente ya ni recordaba su nombre, la saludó.
Era una jovencita colombiana, muy simpática y agradable, que luego de conversar un rato, le contó que residía en Medellín, que cursaba la secundaria, y que allí se vivía con mucho miedo. Fue su primer contacto, y el único de sexo femenino. Jamás volvió a saber de ella. Es el lado ingrato que poseen las relaciones virtuales. La mayoría son así, efímeras.
Como Marcos, un gallego divino, con el cual sólo habló una vez, por el espacio de una hora. Mantenían una conversación sumamente interesante, cuando de repente, desapareció. Más tarde él le escribía lo siguiente:
“Querida compañera Camila:
Lo prometido es deuda, y sería poco cortés dejar una conversación interesante a medias. Haciendo una breve recapitulación, recuerdo que hablábamos de cambios; y creo que te llevaste la impresión que mis palabras olían a pesimismo.
Antes que nada, querida Camila, no creo que mis palabras lleven una actitud pesimista. Creo que no se trata de actitud, es más bien, ver la compleja realidad en la cual estamos inmersos. No la reacción que nos pudiese ocasionar tal visión.
¿Cuál realidad compleja? Verás, hemos llegado a un punto donde el hombre ha perdido la dimensión de la realidad. El hombre se ha convertido en víctima de su propia telaraña, es la víctima de su propia creación. Formamos parte de una gran máquina, y en medio de esa gran máquina nos hemos transformado en piezas automáticas, piezas que han perdido su individualidad, su personalidad. Ya no creemos que nosotros hemos creado la máquina, sino la máquina nos ha fabricado a nosotros; de tal manera que nuestros actos son tan efímeros que no vemos la posibilidad de cambiar nada.
Aparentemente se quiere albergar esperanzas e ideales, pero allá en el fondo de nuestra mirada, sabemos que ideas son sólo ideas, ideas que de alguna manera, lejos de ser una meta en nuestras vidas, son mecanismos de evasión de la realidad que nos pudre poco a poco.
Vivimos en la era del pragmatismo, y no hay ser humano que consciente o inconscientemente, alabe tal forma de pensar. El mundo ha perdido con su propia victoria. Como diría Pirro: “... otra victoria como esta y estamos perdidos...” El pragmatismo con lleva al funcionalismo, y el funcionalismo nos deja la mediocridad; y eso somos... mediocres. Conformes con sobrevivir, dejando el sueño en el sueño. No es actitud, compañera Camila, ni es sinónimo de pesimismo o signos de estar cansado. No hay signos de cansancio. ¿Has leído a Kosice?... Él lo dice mejor que yo: “El individuo se mueve en un sistema de instalaciones y mecanismos, de los que él mismo se ocupa y es ocupado por ellos, pero habiendo perdido hace tiempo la conciencia que este mundo es una creación humana. …el manipulado no tiene ante sus ojos la obra entera, sino sólo parte de ella, abstractamente separada del todo, que no permite una visión de la obra en su conjunto. El todo se manifiesta al manipulador como algo ya hecho y el génesis sólo existe para él en los detalles, que de por sí son irracionales”. Somos esos, querida amiga, “manipuladores”… Se nos prepara para un trabajo que no es trabajo, un trabajo que no genera realmente expectativa de vida, el trabajo moderno es “una práctica manipuladora que convierte al hombre en manipuladores y objetos de manipulación”. El hombre ya no piensa... el hombre es el carro que maneja... el dinero que carga en su billetera... la tarjeta de crédito que presenta... el traje que lleva todos los días a su oficina... millones se mueren de hambre sin haber vivido, sin haber luchado, y eso pasa frente a los ojos, y ¿qué hacemos?... Simplemente, cambiamos el canal...
“El ocuparse con trabajo abstracto que crea un aspecto fenoménico en el mundo utilitario también abstracto en el que todo se vuelve aparato utilitario” ¿Hasta dónde hemos llegado? Sólo así es comprensible tal vez, la soledad...
Sabes, el chat es una muestra de ello. Cuantas soledades he visto. Digitamos en una pantalla lo que no podemos hacer con nuestras pieles. He encontrado personas que son capaces de viajar kilómetros por las ilusiones que se crean; y eso no es malo, es sólo un signo de la decadencia que estamos metidos.
Cierto día pasaba por la universidad, había un “cibernético” (todos estos términos, me causan gracia). Había diez personas sentadas en una línea perfecta frente a su ordenador, todos estaban metidos en un chat... Me causa gracia con mezcla de tristeza. ¿No hubiese sido mejor conversar entre ellos, tomarse las manos y acompañar su soledad o sus sueños? ¿Me entiendes, querida compañera?
Me decías que, a lo mejor se podría hacer conciencia, o como tu dijiste “una revolución global”. Hay tiempos de lucha y hay tiempos de oscuridad, vivimos en un tiempo de oscuridad; es como si los humanos han olvidado el lenguaje de la vida, y es tanto tiempo el que ha pasado en ese silencio, que ya se transformaron en seres ciegos, y seres mudos, en “animales” que no entenderían palabra alguna.
Cuando alguien lucha no vemos las razones de la lucha, sino vemos al enmascarado que se pone un fusil y lucha. La gente mira la actitud del que lucha y la fatalidad que le persigue. Todo se convierte en un “show”, se olvidan de las causas y quizá la palabra adecuada no es “olvidan”, por el contrario, jamás se dieron cuenta de las causas de lucha.
Latinoamérica, hace unos años se vio envuelta en una terrible lucha, admiro y respeto a la gente que murió por esos ideales. Como dijo Erich Fromm: “... no hay lucha más prodigiosa que la lucha que realiza el hombre por recobrar su libertad.” Hombres que murieron de alguna manera libre y con la convicción de poder alcanzar la libertad. Pero este sentimiento también me genera un llanto. Porque pese a que fueron grandes hombres, también fueron los hombres más ingenuos. Tal vez sea esa pureza lo que me atrae, pero eso fueron, Camila... Fueron como ovejas al matadero. Es triste, pero es la realidad, su lucha de antemano estaba perdida, sus ideales se mantuvieron puros en cuanto se mantuvieron en su individualidad. Nunca hubo lucha entre dos formas de vida (capitalismo-socialismo), colectivamente era una guerra de potencias que buscaban el poder del orden mundial, nada más. El poder se vale de muchos medios, y uno de ellos es la ideología. Esto es muy complicado, porque es una “contradicción lógica”, es como hablar con dos lenguajes. Vistos los actos de una forma colectiva, la guerra sólo fue cuestión de poder; visto los actos de forma personal o individual, hubo gente pura que hizo del engaño un acto puro. Pero eso ha sido algo que, en la historia de la humanidad, ha sido muy frecuente.
¿Qué hacer entonces?... sí, tal vez estas palabras sean palabras podridas, o palabras víctima de una juventud que ya olvidó que es la juventud. O tal vez estas palabras sean de alguien que no pertenece a nada, a una vida sin significado, una sombra que se siente como “una partícula de polvo… aplastado por la insignificancia de su “individualidad”. Incapacidad de relacionarse con sistema que proporcione significado alguno y genere más dudas e incapacidad para obrar, y finalmente, tal vez, incapacidad de vivir…
No. Yo sigo creyendo que la historia modifica al hombre, pero también el hombre crea la historia. Tiendo a la anarquía porque considero que los sistemas son incapaces de seguir siendo sostenibles, a menos que no se cambien los pilares de esta sociedad, cualquier cambio, cualquier actitud de lucha, es inútil. Y no digo que no valga la pena. Simplemente es tiempo de ver en medio de la oscuridad, de amar cuando todo nos indica destrucción. De ayudar en silencio y vivir en medio de tanta contención. Creo que las respuestas aún no han llegado, y el camino aún sigue confuso, pero sí existe la luz del camino incorrecto. Es tiempo de prepararse, no es tiempo de lucha.
Estimada Camila, no sé porque le escribo esto, tal vez no sea de su interés. Es, digamos, un “juego intelectual”. Espero no ofenderla en nada Camila, tal vez todo esto sea muy contradictorio, y es que mi pensamiento es así, lo reconozco, pero como se justifica Bertrand Russell “un sistema contradictorio puede muy bien contener menos falsedad que un coherente”, es decir, mi contradicción es más sincera que cualquier otra posición lógica.
Bueno, me despido y vuelvo a pedirle disculpas por mi falta de cortesía. Cuídese mucho Camila Guevara.
Marcos.
P.D. “Sabía que no significábamos nada poco en comparación con el universo, sabía que no éramos nada; pero el hecho de ser nada de una manera tan inconmensurable me parece en cierto sentido, abrumador y a la vez alentador. Aquellos números, aquellas dimensiones más allá del alcance del pensamiento humano nos subyagan por completo. ¿Existe algo, sea lo que fuere, a que podamos aferrarnos? En medio de este caos de ilusiones en el que estamos sumergidos de cabeza, hay una sola cosa que se erige verdadera; el amor. Todo el resto es nada, un vacío hueco. Nos asomamos al inmenso abismo negro. Y tenemos miedo”. Julián Green.
... vaya sentimiento neurótico, y lo peor aún es que el hombre común no tiene conciencia de ello”.
Camila le contestó al día siguiente. Escribió de puño y letra en una hoja de cuaderno, con la intención de transcribir lo allí escrito, ni bien tuviera oportunidad de sentarse frente a una PC. Pero jamás lo hizo, tuvo miedo. Fue presa del sentimiento neurótico. Su carta decía lo siguiente:
Querido compañero Marcos:
He tenido la grata sorpresa al revisar mi correo, de encontrarme con tus líneas. Debo decirte que en ningún momento me he sentido ofendida. La conversación que mantuvimos me resultó interesante y gratificante.
En general estoy de acuerdo con tu visión de la realidad. Considero, como vos, que vivimos en la era del pragmatismo, que en la mayoría de los casos nos hemos convertido en seres mediocres, con un gran miedo a la libertad. Miedo que nos convierte en alienados, en seres que nos escondemos detrás de máscaras según la conveniencia, asustados de manifestar un mínimo de autenticidad. No escapo a ello, debo reconocer estar inmersa en este sistema, con lo cual en general actúo sistemáticamente. Lucho día a día por liberarme. Durante mi adolescencia sentía que podía cambiar el mundo, hoy sé que individualmente no puedo hacerlo, pero también sé que el mundo no puede cambiarme, a menos que yo así lo quiera.
Entiendo, pero no comparto tu opinión con relación al chat. Considero que es mucho mejor una buena relación cara a cara, piel a piel, sueño a sueño y, que también es cierto que a través de un chat, muchas personas comienzan a vivir en función de una fantasía, que su uso deja tal vez de manifiesto una incapacidad de relacionarse naturalmente y una soledad abrumadora. Pero también deja en evidencia una gran necesidad de comunicarse, de manifestarse, de ser... y creo que a muchísimas personas les abre las puertas para expresarse libremente, sintiéndose, tal vez, protegidas por el anonimato.
Personalmente considero que el chat, es simplemente una nueva forma de relacionarse. El punto está en la actitud que cada uno tome frente a él. El chat carece de muchos ingredientes; como gestos, miradas, caricias, tal vez fundamentales para conocer al otro y darse a conocer, y en todo caso establecer una relación real y auténtica. De todas maneras, aquellas que se establecen personalmente, cara a cara, pueden finalmente resultar ser toda una parodia, carentes de autenticidad. Todo depende de nuestra actitud al relacionarnos con el otro. Sea real o virtual. Probablemente jamás tenga oportunidad de relacionarme con vos de otra manera que esta, no puedo dejar de expresar que me agrada muchísimo que intercambiemos opiniones, pensamientos, sentimientos; lo cual es posible hoy, sólo a través de "un chat".
Con respecto a la lucha, comparto tus dichos que aquellos idealistas, no fueron más que ovejas al matadero. Que la lucha, capitalismo-socialismo, sólo se trata de una cuestión de poder. Creo que en la actualidad existe un gran abuso de poder por parte de algunos. No me gusta esta realidad. No quiero que existan seres humanos que se mueran de hambre, siendo que esta tierra es tan rica, más quien distribuye esa riqueza, otros seres humanos, evidentemente son incapaces o extremadamente egoístas. Personalmente no sufro carencias, mis necesidades básicas, podría decirse, se encuentran cubiertas; pero no logro ser feliz. Me duele la guerra, el hambre, la violencia, la intolerancia, el abuso de poder, la irracionalidad, la explotación del hombre por el hombre. No puedo ser feliz si mi vecino no lo es. Y mi vecino sos vos, el niño africano, el abuelo chino, el tío europeo, el hermano indio. Todos tenemos derecho a la vida, y no quisiera esconderme detrás de la indiferencia.
Entiendo que el valor fundamental de un ser humano es el amor. Pero no sólo esa clase de amor como lo es aquel hacia los padres, hacia los hijos, hacia el amigo o compañero. Me refiero al amor hacia la humanidad toda. Y tengo la impresión que esa clase de amor transita hacia la extinción, por lo tanto hay que comenzar con urgencia a sembrar.
Marcos, me ha encantado tu actitud. Te agradezco infinitamente que te hayas comunicado conmigo, y deseo que continuemos haciéndolo. De todas maneras, eso no depende sólo de mi deseo, sino también del tuyo; y sea cual fuere, quiero decirte que soy consciente que una relación crece siempre que haya por lo menos dos que así lo quieran.
Camila.
P.D. Las ideas son tan sólo eso, ideas; pero siempre determinan una acción.
Retornó al presente. Habían pasado ya seis años desde su primera incursión por la red, de aquella niña colombiana, de Marcos... Sintió disgusto hacia ella misma por no haberle respondido nunca. ¿Por qué no lo hizo? Se sentía tan arrepentida. Se había dejado llevar por la estupidez humana. Era una mediocre. Puro bla bla y poca acción. Tenía la semilla, y no la sembró. ¡Qué idiota!
¿Cuántas semillas dejó de sembrar? Muchísimas. Demasiadas. ¡Basta! Basta de esperar terreno fértil. ¿Acaso tenía la capacidad de reconocerlo? Sabía que no.
Dejó la PC, y comenzó a revolver papeles. Debía encontrar esa carta, ya. Mezclada en una montaña de escritos, apareció. Las hojas de cuaderno estaban intactas, ni siquiera amarillas. Se sentó frente al teclado, abrió su casilla electrónica y cliqueó sobre “Correo Nuevo”. Luego completó, Para:
marcos@yahoo.com Asunto: Nunca es tarde para comenzar. Tipió por completo el texto, y en un clic, lo envió. Cerró su casilla, y abrigó un sueño... una esperanza... Tal vez, aún podía ser…

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